Literatura y Música.

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Poesía: Andrés Moreira

en /Poesía
[Illustración por Joanna Ławniczak]

Canción del Águila 

“Sobre tu rostro
Crecerá otra cara”

José Emilio Pacheco

 

Llegará la tarde donde las alas pesen
el vuelo será casi insostenible
las garras se tornarán espumosas
las presas se escabullirán
burlonas entre los matorrales
el pico-guadaña servirá para herir el propio pecho.
Entonces, será necesario volar
entre ventiscas y nubes de carbón
para anidar en la montaña y no morir.

Se deberá partir el pico contra la pared
tragar sangre hecha de palabras
y esperar a que crezca
con el lenguaje renovado
con la palabra tierna.
Arrancará las garras con el pico
y esperará paciente a que crezcan
con nuevas caricias y zarpazos
con los espolones afilados.

Será preciso desvestirse del plumaje pesado, hediondo a viejo
quedar desnudo ante el frio
esperar largos meses para que crezcan
regresar volando con los que antes llamó amigos
y ahora no reconocerán.

 

Dánae

“Oh boca vertical de mi amor,
los soldados de mi boca
tomarán por asalto tus entrañas (…)”

Apollinaire

 

Este cuadro de Klimt me recuerda a vos,

-ese que no vimos,

cuando no visitamos la Galeria Würthle en Viena-

Acostada en mi cama con tus piernas izadas

los ojos cerrados, te abrís silenciosa y sedienta

como biblia

ahí es donde cae la lluvia dorada

desde mi lengua que paladea tu granada carmesí

mis dedos que se multiplican

al ritmo de tus espasmos

sé la palabra que buscás, es mi nombre empapado en sangre

para recitarlo y quedarte dormida

como flotando en líquido amniótico.

 

El oficio de creer

 

“Por el aliento de Dios perecen,

y por la explosión de su ira son consumidos.”

Job 4:9

 

Señores, he decidido no renacer

y no vivir eternamente

(la vida eterna es tan absurda y renacer egoísta)

también decidí caminar

sin miedo por estos picos

donde abrí los ojos

la tarde del sucidio del nazareno

¿y en qué va a creer este hijo de hombre?

-Se preguntarán molestos-

“Pobre, ha perdido la fe”

-murmurarán compungidos –

creo en la sonrisa de un niño cadavérico

creo en el llanto de un árbol

creo en la degradación

de los cuerpos por benévolos gusanos.

Pero no creo en su dios,

ese que ama con ira y amándolos se iracunda

-les responderé-.

 

Andrés Moreira (1991) Managua, Nicaragua. Estudia Lengua y Literatura Hispánica en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua-Managua. Participó en talleres de creación literaria en el Centro de Investigaciones Lingüísticas y Literarias en UNAN-Managua, impartidos por el poeta Víctor Ruiz y el narrador Javier Blandino. Recibió talleres de poesía y narrativa en el Centro Nicaragüense de Escritores Impartidos por el poeta Anastasio Lovo y el narrador Erick Aguirre. Algunos de sus poemas fueron traducidos al italiano por el poeta y traductor Antonio Nazzaro a su vez publicados en la revista digital del Centro Cultural Tina Modotti.  Publicó en la revista centroamericana Círculo de Poesía. Desde el 2013 representa a la UNAN-Managua en el encuentro interuniversitario de poesía que promueve anualmente dicha Universidad. También fue parte del Festival interuniversitario Centroamericano de Cultura y Arte –FICCUA Nicaragua 2017 y participó como ponente en XVIII Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana de Estudiantes (Costa Rica, 2017).

Poesía: Ángelo Nestore

en /Poesía
[Illustración Joanna Ławniczak]

Ave y Eva

Me resisto a la idea de ser
aquel niño que vivió en mi boca: recuerdo caer al suelo,
hacerme mil pedazos.
La habitación, limpia solo para mí;
la habitación
y este trozo de carne,
estirpe nómada ante el espejo.
Me miro en el cristal
y hay un animal huyendo del fuego,
una jauría con principio de hombre
o un desastre con nombre de niño.
Por eso busqué en el incendio la excusa y en el aire el pretexto,
por eso me arranco la barba
con la mano que antes me besabas.
No hubo salvación para este pájaro,
juro que hice lo posible para domesticar la espera.
Ahora dejo que la tierra tape los huecos de la piel.
Digo casi no soy
mientras celebro los dos bultos de mi pecho.
Escribo la palabra ave, leo la palabra Eva.

Bajo este cielo ya no hay lengua que me nombre.

 

E io chi sono?

Por la mañana abandono mi sexo.
Al atardecer vuelvo
cuando me desnudo para entrar en la ducha.

Mi madre siempre dice que tengo los hombros de mi padre.
Con el vaho en el espejo el contorno es más ancho, más
generoso.
Dibujo una línea recta con los dedos, con la mano la deshago.

En los ojos guardo la tristeza de las muñecas
que jugaron a ser hijas
y que mis padres acabaron regalando.
El agua fría me trae a mi cuerpo,
escondo el pene entre las piernas.

Mamá, ¿a quién me parezco?

 

De cuando me equivoqué de bar

Yo soy de esa clase de amigos
que siempre pide otra ronda en los bares.
No tengo hijos,
soy el hijo único de una dinastía de bastardos
que se llena el estómago y se autodestruye.

Mis amigos, sin embargo, son padres,
de esos que buscan una excusa para volver tarde a casa,
siempre me invitan a otra,
nunca quieren que me vaya.

Ellos me miran y cien veces
me cuentan cien veces lo difícil que es
la suerte que yo.
Ellos no ven las hormigas que trepan por mi pierna,
no las ven.
Beben tiempo con su boca de padres,
tragan tiempo con su saliva de padres
y yo me vuelvo cada vez más pequeño
y sus hijos cada vez más grandes.
Y con cuarenta, con cincuenta,
volveré al mismo bar de la esquina
y entonces los que hoy son niños se preguntarán por qué
tantas hormigas en mi boca,
por qué el amigo de sus padres se sigue creyendo joven.
Con cincuenta, con sesenta,
quién me llevará a casa,
quién guardará mis huesos bajo las sábanas.
Con sesenta, quizás, con setenta
quién contestará a mis preguntas,
quién me dirá lo difícil que es,
la suerte que yo
cuando un día me confunda y pida otra ronda
frente a la sola luz de mi nevera.

 

Ángelo Néstore (1986) Lecce, Italia. Nacido en Italia y malagueño de adopción. Llegó por primera vez a España con veintiún años para aprender castellano y decidió finalizar aquí sus estudios. Es poeta, actor y profesor en el perfil de inglés del Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Málaga. Ha defendido una tesis doctoral sobre Traducción del Cómic y Teoría Queer. Actualmente  dirige el Festival Internacional de Poesía de Málaga “Irreconciliables” (que cuenta con el patrocinio del Ministerio de Cultura, del Centro Andaluz de las Letras y del Ayuntamiento de Málaga, entre otros) con Violeta Niebla y la editorial de poesía feminista La Señora Dalloway. En 2017 publica su primer libro de poemas escrito en 2015, “Adán o nada” (Bandaàparte Editores). En el mismo año, obtiene el XXXII Premio de Poesía Hiperión con “Actos impuros” (Ediciones Hiperión). Con dieciocho años se alzó con el Premio a la Mejor Interpretación Masculina en el Concurso Nacional de Teatro Vittorio Gassman de Roma. A su labor de poeta, hay que sumar su obra traducida, como la poesía de María Eloy-García o las novelas gráficas de, entre otros, Isabel Franc, Andreu Martín y Enrique Sánchez Abulí. Entre sus últimas ponencias, se encuentra la conferencia Trabajar el arte trans-disciplinar que dio en el Museo Carmen Thyssen de Málaga. Recientemente, su obra ha sido reseñada en varios medios nacionales, como los periódicos El País y ABC y ha concedido numerosas entrevistas en programas de Radio Nacional Española, como La estación azul, Hoy empieza todo, Todos somos sospechosos o Red en verso. Actualmente está escribiendo su primer monólogo teatral para el Festival de Teatro de Málaga, organizado por el Teatro Cervantes.

Poesía: Saúl Quiroz

en /Poesía
[Illustración por Joanna Ławniczak]

El sonido y la lira.

¿Qué pueden decirme las palabras oxidadas en su crepitar eterno?

¿Cómo podrían si ellas mismas se doblan ante lo inefable?

Busqué salvaje en los cajones una instantánea que me arrancara de mí mismo

Y solo halle el vértigo de mi propia figura

Le pregunté al director cual era mi rol en la escena y me dijo que decidiera

Me lanzó a través de mis propios suelos humedecidos a fuerza de tiempo

Y el peso de mis propias limitaciones me exigió liberarse

Anudé mis sueños para que no naufragaran en mis remordimientos

Incrustados entre mis ojos y un fondo infinitamente indescriptible.

Ahí donde los fuegos esconden su más álgido secreto.

Donde la luz es una efímera aparición liviana

Y lo único real es el sentido.

Busque un cuchillo con que rebanar la imagen del mundo

Y todos mis diccionarios fueron sacos de polillas mohosas

¿Qué caudales lumínicos atraviesan el aire de las costillas?

El mundo tiene una piel más delgada que mi propia cordura

Que vibra con sus secretos cuánticamente encriptados

Y yo sólo tengo un montón de vocablos inútiles

Busqué una pala para cavar en el rostro del universo

Y su corazón palpitante no me dejó asirlo con mi lengua

¿De qué me sirve sonar a río si no soy agua?

Todos los arroyos resuenan con el mismo océano

Que siempre se me escapa detrás de la coma que no quise perdonar

Disecciones sintácticas, preludio de lo subterráneo,

forma yendo más allá de sí arrancada de su máscara cotidiana

Veredas que dislocadas terminan en metamorfosis ininterrumpida

¿Cómo me quieres decir que no ocultamos algo en la mirada?

El espacio entero es la caja de resonancia del ser

Que con luz, sonido y movimiento delimita sus contornos

Puentes tendidos entre puntos dementes

Una fina de red de sentimientos sujeta en cada sílaba

rostros mal dibujados en cada pedazo convulso de literatura

El reflejo crudo de nuestro atormentado cerebro

Es la más diáfana joya surgida del pensamiento

A tientas expongo el color mismo de lo real para escucharlo agonizar

Y poderme consolar con su llanto

El refugio que me ofrece el lenguaje es temporal

Como lo es él mismo y yo sumidos en la futilidad

Que se desplaza indescriptible siempre sobre el infinito fondo

¿Cómo no nos quedaríamos suspendidos en el muelle de la muerte?

¿Cómo no seguir la vida como un faro que cubrir de palabras?

¿En qué jaulas vistosas nos ocultamos despreocupados como si lo que cargamos dentro estuviera seguro? ¿Cuándo habremos de desempolvarnos la lengua para bailar con su pintura? ¿Dónde habremos de grabar los nuevos verbos que nos definan más allá de este pobre tiempo pálido y rancio?

Quiero clavar mi aliento en la realidad para sacudirla de sí misma

Y hacerla entregarme sus goznes más íntimos

Porque entonces tendré una canción que entonar

Y una plegaria que construir

Porque entonces será el viento mi lengua y me habré librado de escribir.

 

ABC existencial I (Paradero Norte)

Algún astro allá arriba alumbró

Ancestros, apariciones, arboles, antenas,

Autopistas, arterias, aspiraciones, almas, amnesias

Atándolas así al acontecer atemporalmente abierto

Arrojados al abismo ardiente, avanzamos atravesando auroras

Adivinando angustias agazapadas acercándose amenazantes

Abandonando absurdos altares anacrónicos

Atestiguamos al avasallador aquilón ancestral

Basta buscar balance brevemente bosquejado

Bajo bosques, brumas, brisas, brazos y besos

Basta bordar bravamente borrascas baldías

Blasones, batallas, beldades, bostezos.

Balanceando benevolencia y barbarie,

Burlando blandas balanzas bifurcadas, belicosas

Basta barruntar burdamente bellezas y

Blandir bicéfalos batallones bebiendo bárbaros brebajes,

Bruñendo balas y bugambilias bajo beatificadas bóvedas

¿Cuántos cantores cargaran catárticas canciones?

¿Cuántos cielos cálidos contemplaremos complacidos?

¿Cuántos cataclismos caen con cada cuerpo?

¿Cuáles cínicos cadalsos contendrán

Conmocionados colores cercenados cruelmente?

Cansados caminos contienen corazones

Carcomidos cruentamente como cal

Condenados al cansancio consumidor y catastrófico

Dinamos desplazándose dentro del dharma

Dibujando diamantes desorbitados, dementes,

Dioses dorados desataron destrucciones danzando

Después de doblegar descendencias dolientes y desérticas

Detrás del diorama divisamos débil desasosiego

Días y días disfrazan demonios de dorados destellos

Desvaneciéndose diluidos dentro del desenfrenado devenir

Destino destejiéndose dejando deshilachados despojos

Efímera existencia escurriéndose entre estrellados eslabones

El espectro estelar estirando extremidades etéreas

Estamos encerrados en el espacio erigido en encarnadura

Escuchando ejércitos estructurar espectrales emboscadas

El entramado eventual esboza expectativas estragadas

Escudriñando estáticamente el enclave en que estamos enclaustrados

Entonces elevamos estremecidos éxtasis entrecortados

Escabulléndonos entre estériles extensiones entristecidas

Eludiendo el encuentro estrepitoso en que expiraremos

Formamos fugaces florestas, fiestas fluctuantes,

Fatídicas faenas fundadas en formidables fardos fútiles

Fantasmas forasteros floreciendo fractales fluorescentes

Frugales falúas flotando frente al firmamento

Fotones fragmentados fugándose fatídicamente,

Faunas farragosas frotándose frenéticas

Fingidas fruiciones finamente fermentadas

Gritos, gemidos, gestos gastados, graves

Golondrinas germinando grises gálbulas

Glaucas galaxias gestándose geométricamente

Galúas, grafemas y galeras galopando gráciles, gozosas

Golems de grano, grutas goteando geológicas gamas

Guturales galerías guardando guerreras generaciones

Gruesas gavetas gorjeando grimas y gestas garabateadas

Genocidios grabados en gélidas geografías granate

Hilamos hados hasta hallarnos hastiados

Habitando huraños híbridas hebras hacinadas

Hospedados en hiperbólicos hadrones herméticos, heridos

Horadamos hortalizas, hambres, historias, y huesos

Horizontes haciéndose hilachas huyendo del horario

Habitaciones hostiles, heladas, hiriendo huestes,

Hijos, heraldos, hieles, humos, hielos y hogueras

Hazañas humanas habiéndose hecho herrumbre, se hundirán.

Impasibles indicios izados indiferentemente,

Iluminando incansablemente ilusorias islas

Incendios insinuando inadvertidos iconos,

Instantes inmolados invadiéndome intangibles

Interferencias iridiscentes irradiando ideas impronunciables

Imaginación infestada de intimas intrigas intrusas

Íbamos incandescentes indagando imposibles infinitos

Inútilmente, infaustos iniciamos la insistente insurrección.

 

Hombre triste pregunta su paradero.

Sobre la ventana un hombre llora

Desde la calle lo veo pasar clavado en el camión

Detrás de sus huellas, acecha la memoria

 

¿Dónde está la tristeza?

Le pregunté a mi sombra

y no supo responderme.

¿De qué árbol, piedra o flor se alza?

¿en qué penumbras se mece en el aire?

¿En dónde se refugia la tristeza?

Le pregunté a tus ojos

y me devolvieron mi llanto oscuro y salado.

Le pregunté al río

¿Cuál es el rostro de la tristeza?

Y desde el fondo arrojó dos piedras de sangre

 

¿Dónde tiene la tristeza su zenit?      ¿Dónde su nadir?

El sol se desparrama en luz fragmentada sobre los campos,

la tristeza riega desde las pupilas las ardientes raíces de la vida,

una estela viaja ingrávida tras el cometa-dolor lanzado al vacío,

y perfuma la tristeza los rostros que se abren en la obscuridad.

¿Dónde escuece la tristeza? Pregunté al canto de las aves

y el rumor vivo del bosque, cesó.

¿Dónde se esconde el núcleo emocional del hombre?

Piedra pesada y voluble oculta entre costilla y costilla,

o en las grietas intimas entre neurona y neurona.

 

El llanto de nuestra frente es la moneda con que pagamos la vida.

Nos alzamos cada vez menos inocentes de los escombros

y con cada otoño la sombra se hace más pesada.

Si la verdad tiene doble filo, el engaño tiene cuatro.

Entre calles oscuras, el eco de mi voz cuestionando, me respondió:

En la difuminada imagen del agua mirando la luna,

en el aire adherido debajo de las hojas secas.

Acechando detrás de su máscara de fiesta, sin mirar a los ojos

el sol oscuro salpica de noche la luz cuando una silueta se desvanece

justo en donde la imagen se torna emoción.

Morderás el dolor de cada día incluso si es dulce.

Y labrarás nuevas cicatrices bajo relojes desconocidos.

Su reverberar crepitante me persiguió dos inviernos completos

volviéndome un vagabundo de linderos sin brújula ni luz.

El vacío es un espacio hacinado de ausencias,

pues no hay luz sin sombra, ni manos que acaricien la nada.

No hay refugio para la locura, sino tristes tiendas nómadas.

 

Entre la piel y el alma construye su refugio el escalofrío,

la tensión de cada vello susurra pesadamente.

Un fantasma se desvanecía sobre la lengua,

y una gota de néctar amargo disolvió la noche.

 

Saúl Quiroz (1993) Ciudad de México, México. Vocado desde sus primeros años a la formación académica. Encuentra una posibilidad en la literatura para devolver a su país, y al hombre, la condición en que arrojados subsistimos dentro de esta sociedad deforme y salvaje. Estudiante disperso de los últimos semestres de la Licenciatura en Filosofía por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México. Formó parte de las presentaciones de Poesía en voz alta, en el año de 2013 como parte del taller literario impartido por Rojo Córdova en Casa del Lago. Además de haber sido publicado en la antología Torneo de poesía 2016 editada por VersoDestierro.

Poesía: Rodrigo García Marina

en /Poesía
[Illustración por Joanna Ławniczak]

PARECER

en mi insomnio soy dueño de una empresa de calmas

hasta el último minuto el error está en el sueño

la frágil des

composición de este adjetivo

que puntúa abisales ejemplos

 

val buceas

el mar es amarillo cual cielo, tal reflejo

tomarás al pez como pan

dispararás al aire

del estó.mago y esto y lo otro

magia es lo siguiente:

 

tal que yo no yo soy

en tu crista-lino reflejo mis ropas blancas

allí existo

entre moreras, polvos de azufre y bendecidas bofetadas

 

SER

te quiero sobre el rostro de los tés y los quiero

un cementerio de sal y no de agua, Paul

una casa a las afueras centro de todos los centros

existir a través de otro salvoconducto

(salvo que tú así lo quieras padre: va mures riscos ¡y!)

que no se denomine: otredad.

 

ESTAR

en mi sueño los hombres son maniquís escuchando un discurso

curso cuarto de salvar vidas dignificar vidas y escuchar al corazón

en mi discurso los maniquís son una manivela

en mi manivela el hueco es un punto muerto de la retina

y la retina es una tina-

ja de jadeos es

sonido y oscuridad y calor y violencia, cual incoloro

estado: líquido. en el hueco hay espacio suficiente para

una legaña, un dedal y un botón

el lino se arruga como tu ceño hijo

 

es-toy cual juguete

llorando no lo ves

te quiero en turco y en rumano

pese al peso

si me quieres llora más, llora mejor

 

es

pero (resulta doloroso todo este encaje)

que lo pases a limpio muy limpio papel-

y-no y lo

subas a Facebook, para saber que estás drogado

o que te encuentras muy bien

o que te encuentras.

 

Rodrigo García Marina (1996) Nació en Madrid, España. Estudió viola en el Conservatorio Profesional de las Palmas de Gran Canaria. Actualmente estudia Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha publicado el libro de poemas “la caricia de las amapolas” ganador del premio Saulo Torón 2015. En estos momentos gestiona la publicación de Aureus (Bandaàparte Editores), obra ganadora del I premio de poesía Irreconciliables 2017.

Poesía: Marlene Ayala

en /Poesía
[Illustración por Joanna Ławniczak]

POEMA SIN NOMBRE

A mamá le gustaba ver Discovery Home&Health a la hora de la cena
y gritaba extasiada cuando la cámara
enfocaba un alíen rojo e hinchado
saliendo de una mujer.
-¡Mirá, mirá el milagro de la vida!
Cerré los ojos y vi un monstruo arrancando mi vientre
a pedazos.
Me vi desangrada en un cuarto blanco,
infinito.
Mi sexo expulsaba un líquido verde
y había enfermeras que me gritaban
que pujara
que no sea maricona
y yo suplicaba, como la mujer de la tele,
que por favor,
como sea
me quitaran ese parásito.

 

POEMA SIN NOMBRE

Papá está en todos lados
Es el ojo que todo lo ve.
Todos aman a papá.
Papá, este pálido cuerpo
ya no duerme en la tibieza
que deja tu cuerpo al abandonar mi cama.
Papá todos los pájaros comen de tu mano.
Papá, mamá duerme con los ojos abiertos
mientras vos acariciás mis cabellos
que se mueven como peces fuera del agua.
Papá, apenas soy una fl orcita rosa ajada de tanto espanto.
Papá, tus manos son un espectro.
Papá, tus palabras son escarcha en mi vientre
que hace poco aprendió a sangrar.
Papá, ¿por qué buscas a dios en mi cama?
Papá, las puertas del abismo
están entre tus piernas.

 

POEMA SIN NOMBRE

I

La primera vez que instalé Messenger
agregué a mucha gente.
Sobre todo a unos tipos raros
de una página de poesía gothica.
Conocí un mexicano que se hacia llamar “Reaper”.
Me contó que hacía un año y medio
que estaba encerrado en su habitación
porque no quería que el sol alterara
la palidez de su piel.
Su objetivo era convertirse en el primer vampiro mexicano.

II

Unas chicas de Bs As me agregaron.
Eran 2 hermanas.
Recuerdo que a veces trasnochábamos
y la pantalla de la pc iluminaba el pasillo
por debajo de mi puerta.
Ellas me pasaban pornografía.
Un día mamá me hackeó la cuenta
(mentira, me castigó y me dijo
“hasta que no me des tu contraseña
seguirás castigada” y se la di)
y encontró las conversaciones.
Tuve que hacerme una cuenta
nueva pero ya no recordaba el email de las hermanas.

III

A veces me olvidaba abiertas
las cuentas de Myspace o Metroflog
y mamá cambiaba la descripción de mi perfil
poniendo “soy una chica decente
que le gusta pasar tiempo con papá y mamá”

 

Marlene Ayala (1991) Nació en Buenos Aires, Argentina. Reside actualmente en Provincia de San Luis. Es poeta, editora y diseñadora en Perniciosa Editorial. En 2017 formó parte de la primer residencia del festival de poesía internacional de rosario. Es autora del libro Family Game (Ed Perniciosa, 2016). Sus poemas fueron publicados en diversas revistas y blogs internacionales como La Tribu, Digopalabratxt, Poetas Siglo XXI, Casquivana Magazine, La Rabia del Axolotl, Dinamita Kid (fanzine), Revista Perniciosa, entre otros.
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