Literatura y Música.

Reseña | Como Perdí mi Sonrisa Juvenil, Mae de JMK | Por Ignacio Vargas

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Con Genial 2006 bajo el brazo, Juanjo Muñoz Knudsen (JMK) nos trae su segundo libro Como Perdí mi Sonrisa Juvenil, Mae (2016), una novelita con aires autobiográficos que recuenta varias fases de la vida de otro Juanjo, el narrador ficticio, desde el año 95 en que cursaba el cole Saint Michael, militaba para la Doce y comenzaba a ganar espuela con las primeras decepciones amorosas, hasta sus días en Mercurio con Amy, un lugar donde JMK puede “poner las cosas que quedan” sin decir; un rincón sombreado, en fin, donde puede sacarse la basura entre los dientes. Apunto a continuación, algunas notas sobre Como Perdí mi Sonrisa Juvenil, Mae (CPMSJ, M), en las que incluyo lo que para mí son virtudes y puntos negros del libro.

El espíritu de la década 90 que JMK revivifica en CPMSJ, M no pasa desapercibido. Un Honda Civic del 86 rueda sobre alguna de las líneas de la novela. Juanjo, el narrador, oye himnos en casettes o música en emisoras como EXA FM; Jurassic Park de Steven Spielberg, de la cual surgió aquel mito popular de que la película había sido rodada en la Isla del Coco en vez de la isla hawaiana de Kauai, es la cinta número uno en la gran pantalla. Es verdad que todo esto se menciona una vez perdida, al igual que frases de la época como “qué caché”, pero cada una de ellas ayuda a reconstruir el Zeitgeist de los 90. JMK logra esto con relativo éxito, pero hay que advertir que ocurre de más a menos, por la simple razón de que el reloj no deja de correr mientras se avanza en la lectura de la novela.

Las poco más de 100 páginas de CPMSJ, M están escritas con los brazos caídos de un fumador de cigarros. No sin pasar por alto los momentos de comic relieves que el autor incorpora en ciertos pasajes del libro. Juanjo parece decirnos “yo nostalgio,” pero con derrotismo o conformidad ante el presente. Nos dice, incluso en medio de la engañosa felicidad de los fines de semana con Ann, que él y Ann, la novia del grueso de la novelita, son cosas gastadas, como todo. “Nos han puesto y nos han quitado,” apunta Juanjo “tenemos el mismo desgaste de las sábanas, el desgaste de las camas en las que a veces durmió una persona y a veces dos.” Nos dice, encogiendo los hombros, aquí me tocó, qué voy a hacer aparte de poner a rodar la vida en retrospectiva y arrepentirme de los hubiera hecho o hubiera dicho.

Todos estos son aciertos en tanto al marco escénico y el narrador de la novela, pero la trama que mueve a CPMSJ, M le queda debiendo a sus lectores el conflicto narrativo. Justamente por eso, es que el libro de JMK se puede leer a veces como un zapato con los cordones desamarrados, otras como entradas en un diario. Los defensores de una prosa sobria querrán aplicarme alguna tortura china por escribir esto, pero el lenguaje general de la novela, salvo algunas excepciones, es poco literario, poco inventivo. JMK confiesa, finalmente, que el propósito del libro es despertar en él una voluntad que lo saque de la inercia constante que lo aplasta; eso está bien, son muchos los escritores que escriben como una protesta a la realidad, pero no debería convertirse en un pretexto para publicar un argumento flojo o un lenguaje, pues bien, tan literal, si se entiende, a mi manera de ver las cosas, que la novela necesita su orquestación narrativa y sus figuras para existir. Sobre las fotos a B/N del libro y las páginas en blanco al final no puedo decir más que me parecen un desperdicio de papel, un triste sacrificio de árboles. No sé, ni siquiera, si es un recurso técnico.

¿Hay que leer la novela? Los dos, JMK y Juanjo, nos piden que le demos un chance al libro; yo creo que vale la pena en tanto sepamos que la creación literaria está incompleta sin sus lectores. Si la dicha es buena, alguien se reconocerá en Juanjo y sentirá empatía por cómo perdió su sonrisa juvenil.

Ignacio Vargas (1991) nació en San Ramón de Alajuela. Su infancia fue dirigida por el nomadismo europeo aunque la mayor parte de ella la pasó en España. Lector prematuro y escritor tardío. Actualmente, estudia la lengua alemana y cursa una Maestría en Literatura Inglesa . Escritor por oficio, ciego de andar, guitarrista por afición y maestro cervecero según las facturas.
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