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Recomendación | Cinco poemarios jóvenes | Por Diego Quintero

en Reseñas

Las listas son por naturaleza arbitrarias, siendo normalmente vistas con sospecha y desidia y rencor y odio; lo cual está bien, porque así son la mayoría de cosas interesantes en la vida. Teniendo esto claro, me tomé el tiempo de catalogar y recomendar cinco poemarios de publicación relativamente reciente compuestos por voces jóvenes. El criterio más importante para incluirlos radicó en lo único de sus propuestas ante cualquier otra propuesta anterior. A continuación mi lista, sin ningun orden particular:

1. “Night Sky With Exit Wounds” (2016) de Ocean Vuong (1988)

Vuong es una de los poetas estadounidenses más interesantes de reciente data. Su voz melódica, sutil y sentida recorre cada uno de los textos de “Night sky”. El trabajo temáticamente hace especial hincapié en la ascendencia vietnamita del yo lírico y el choque cultural que le implicó emigrar hacia el país bélico de su abuelo (quien fue un soldado norteamericano que dejo embarazada a su abuela durante la guerra).

2. “La realidad virtual” (2014) de Vicente Monroy (1989).

Monroy en su libro “La realidad virtual” propone una voz solepsista; es decir, una voz pensada desde adentro y para adentro. El lector termina siendo un voyer: un espía en la mente dubitativa, maníaca, franca y enamorada del poeta. El poemario, como tal, es bastante corto pero está compuesto por un solo texto de largo aliento. Al final, “La realidad virtual”, nos deja con ganas de más. Pueden leerlo aquí.

 

3. “La tumba del marinero” (2013) de Luna Miguel (1990).

Luna Miguel es algo así como la punta de lanza de la poesía contemporánea española. Debutó siendo muy joven con un poemario algo autocomplaciente que de todas maneras dejaba entrever un futuro bastante prometedor (Estar enfermo, 2010). En “La tumba del marinero” Miguel finalmente alcanza su potencial siendo más sopesada, más analítica. Temas como ese miedo del millennial a la adultez y la muerte se ven manifiestos de una manera bastante precisa y acertada. El libro decae en algunos textos versificados, pero en términos generales el libro se sostiene.

 

4. “Un hombre teórico” (2014) de Ana Luisa Mora (1989).

La voz de Mora se mueve con fiereza y piensa y piensa y piensa hasta encontrar el momento indicado de atacar o poner el freno. Un libro de dicotomías pujantes entre lo analítico y lo vivencial; curtido, en cada uno de sus aspectos, nada pareciera escapar de esa inteligencia casi total del yo lírico. En fin, uno de los mejores poemarios de la Costa Rica moderna.

 

5. “El sueño de Visnu” (2014) de David Meza (1990).

“El sueño de Visnu” es el juego inocente de un tipo algo idiota dedicado a verle hermosura a la vida. Así, mediante sus casi cuatrocientas paginas, encontramos diversas voces infantiles embocadas a lo romántico (romántico alemán, claro está); desde las mascotas hasta los dragones imaginarios de los cuentos de cama. Podríamos decir que el sueño de Visnu es la sorpresa de encontrar algo nuevo en el universo o multiverso.

 

Diego Quintero (Taskent, Uzbekistán, 1990). Es estudiante ocasional de Literatura y Filosofía en la Universidad Nacional de Costa Rica. Ha participado en diversas revistas culturales, musicales y literarias independientes. Es autor del poemario Estación Baudelaire (Ediciones Espiral, 2015)

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