Literatura y Música.

Artículo: Procedimientos poéticos de la poesía joven

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[Ilustración por Wenyi Geng]

La mentalidad occidental está llena de binarismos. En la política, el arte, en la filosofía, hemos construido extremos de todo elemento conceptualizable, como si construyéramos un ábaco gigante,  y en cada una de estas cuerdas nos situamos un poco más a la derecha o a la izquierda, dependiendo de nuestras creencias individuales, deseos o aprendizajes. El binomio preponderante en el arte es el de lo Tradicional versus lo Experimental, es decir: profundizamos en las grandes obras del pasado y creamos a partir de ellas o, por el contrario, nos alejamos de ese acervo para innovar. Luego de un tiempo es posible observar cómo las obras que en algún momento fueron consideradas experimentales más tarde han sido adoptadas por el canon hasta el punto de ser la “nueva tradición”. Otros casos demuestran que lo canónico ha dejado de serlo o que las obras experimentales han quedado como meros ejercicios para la Historia de la literatura.

Incluso el concepto de género literario surge de una delimitación de elementos que el texto debe tener para situarse en uno u otro espacio. Tradicionalmente la poesía debía de contener ciertos elementos: verso, estrofa, métrica, cadencia, ritmo y rima. Con el paso del tiempo, el uso de estos elementos se fue difuminando. A finales del siglo XIX el verso libre comenzó a tener auge, despojando al poema de cadencias fijas con la intención de respetar la respiración propia de cada poeta. Mallarmé, ahora considerado un poeta de culto, se sintió en su momento maravillado ante la posibilidad de una nueva poesía mucho más libre:

Asistimos ahora a un espectáculo verdaderamente extraordinario, único, en la historia de la poesía: cada poeta puede esconderse en su retiro para tocar con su propia flauta las tonadillas que le gustan; por primera vez, desde siempre, los poetas no cantan atados al atril. Hasta ahora –estará usted de acuerdo– era preciso el acompañamiento de los grandes órganos de la métrica oficial. ¡Pues bien! Los hemos tocado en demasía, y nos hemos cansado de ellos.[i]

Unas décadas después, a principios del siglo XX, las vanguardias históricas rompieron con la métrica, el ritmo, la rima y la cadencia, y pusieron atención a elementos que en ese momento se consideraban irrelevantes, tales como la tipografía, los juegos gráficos y las sonoridades independientes al ritmo o la rima tradicional. De igual modo, se pusieron en duda las fronteras entre las distintas disciplinas artísticas y hasta entre los géneros.

Como consecuencia de todo lo anterior, la producción poética de los últimos cien años ha partido, desde su extremo menos conservador, de una cada vez mayor libertad al momento de escribir. Si bien el concepto de poesía ha sido desde siempre difícil de describir, distintos críticos literarios y poetas contemporáneos proponen las más diversas definiciones de lo que constituye un “poema”[ii]. Resulta curioso que, al enfrentarnos a un cuento o ensayo, los lectores encuentren menos problemas para definir el género que cuando se trata de poesía, ante la cual la pregunta defensiva es, muy a menudo, si se trata o no de “un poema”.

Algunos le llaman sustancia poética, otros lirismo, unos más piensan que la profundidad es la que dota de poeticidad a un texto. La cuestión es que estos conceptos son abstracciones. No existe una manera cuantificable de medir la “poesía” en un texto y además, algunos encuentran la poesía en lugares en los que otros no podrían siquiera vislumbrarla.

Así las cosas, ¿qué es lo que conforma un poema? O más aún, situándonos en la segunda década del siglo XXI, ¿cabe aún estudiar a los textos de este modo, preguntándonos por su constitución formal más que por las operaciones lingüísticas que realiza?

Si no podemos definir con claridad la poesía de nuestro tiempo, ¿cómo podemos estudiarla o al menos hablar de ella? Mi propuesta en este artículo no consiste en definir elementos a priori sino en describir los procedimientos que suelen encontrarse en algunos poetas en lengua castellana nacidos entre 1985 y 1995. Es decir, poetas bastante jóvenes que, de uno u otro modo, comparten una visión de mundo, y a cuya generación se les ha llamado Generación Y, o más coloquialmente, “Millenials”.

Aunque es imposible generalizar experiencias, en términos amplios se ha dicho que esta generación es producto de un aumento en la tasa de natalidad mundial, lo cual se ha traducido en un sentimiento creciente de inestabilidad social. Para un gran número de Millenials, el uso de Internet está insertado en su vida desde su infancia; son la primera generación que ha crecido con él, así que están conscientes de su existencia pero no la dan por sentado, como sucede con la generación siguiente, la “Generación Z”. Se ha dicho que esta generación millenial es consumista, sociable y nómada, y su personalidad suele ser ágil, avispada pero impaciente, debido a la cantidad de estímulos e información provenientes de la red[iii].

Desde hace unos años ha aparecido una cuantiosa lista de publicaciones con autores de esta generación, entre ellas: Astronave: Panorámica de poesía mexicana (1985-1993), publicada por la UNAM en 2013; Poetas parricidas (generación entre siglos), publicada por Cuadrivio en 2014; Los reyes subterráneos. Veinte poetas jóvenes de México, publicada por La Bella Varsovia en 2015; Hot Babes, publicada en Editorial Ojo de Pez en 2016; Pasarás de Moda, publicada en Editorial Montea en 2015; y Todo pende de  una transparencia, publicada por Vallejo & Co en 2016. Sin embargo, la mayor producción poética se encuentra en revistas digitales, antologías virtuales y sobre todo en blogs personales donde la sociabilización y lectura de contenidos se da en redes, principalmente Facebook y Twitter.

A partir de la producción recogida en esos libros, lo mismo que en revistas y sitios web como New Wave Vomit, Playground, palabratext, Enter, Estaban locos y tenían veinte años, Vice, Revista TN, Círculo de Poesía, errr magazine, Tierra Adentro, cultura colectiva, Punto de Partida, brokenenglish, entre otros, es posible observar actitudes que desestabilizan la idea de poesía tradicional. Algunos cercanos a la Alt Lit norteamericana, otros descendientes de las apuestas vanguardistas, y otros más no tan fácilmente catalogables, se entrecruzan en las siguientes características:

 

1) Internet

Si bien, como comentamos, Internet es la plataforma más común para la publicación de textos, también es muy frecuente que sea utilizado de otros modos. Elena López Martín, en su artículo “Twitter como argumento, herramienta y soporte para la producción artística contemporánea[iv] hace una distinción importante que nos ayuda a comprender las interacciones más comunes entre el Internet y el arte: a) Internet como espacio para divulgar obras que fueron escritas y pensadas para publicarse en el soporte del papel; b) Internet como simple tema sobre el que reflexionan estas obras; c) Internet como herramienta que determina el proceso y resultado de una obra que pretende materializarse en papel; d) Internet como tema y herramienta en obras realizadas para la red, es decir, aquellas que utilizan las características y soportes de la web para la creación de estos contenidos; e) Internet como espacio en el que se genera el arte, es decir, como laboratorio de trabajo.

Las primera y la tercera interacción (espacio de divulgación y proceso de salida para la publicación final en papel) son utilizadas por la mayoría de los poetas en la actualidad. Los poetas nacidos entre 1985 y 1995 utilizan Internet y sus redes como un tema cotidiano por la cercanía que tiene con sus vidas, y además componen poesía que intencionalmente funcione en un universo virtual. Los gifs, videos, imágenes, glitchs, el acomodo gráfico y variada tipografía forman parte muchas veces de la estética del texto, el cual no funcionaría de la misma manera en un soporte impreso.

Por otro lado, debido a que la utilización de estas redes ha cambiado nuestra manera de comportarnos y de observar el mundo, muchas veces las metáforas del amor o el desasosiego están en intrínseca relación con el mundo digital, tal y como sucede en el poema de Malén Denis (Argentina, 1989) cuyo sugestivo título es “Te googleé para sentirte cerca”, el cual evidencia nuevas maneras de interrelación personal.

 

2) Visibilización de las costuras

La poesía ha sido considerada por mucho tiempo como un trabajo arduo. Su implicación: que el trabajo que se presente esté ya terminado. En varios de los textos analizados sucede lo contrario, pues el poema es el sitio del descubrimiento y este proceso se hace evidente en el texto poético. Como ejemplo puede verse este fragmento de “El amor de cristo al final del arco iris, tal vez” de Genkidama Ñu (México, 1992):

& el poema se escribe a sí mismo

luego no se me ocurre nada

(en realidad) nunca

se me ocurrió nada

Aquí, los versos tachados hacen visible el procedimiento. De este modo, los poetas no sólo dejan ver las costuras de sus textos, sino que emulan las costuras, las descosen y cosen de nuevo.

 

3) Desacralización de las figuras literarias

Así comienza un poema de David Alejandro Martínez (México, 1987):

pues bien, yo necesito decirte, dice el poeta manuel
acuña que murió a los 24 años y esperaba demasiado de sí mismo
de esas palabras

La escritura evidencia el conocimiento de la tradición literaria, la cual se utiliza como procedimiento para hablar de una relación amorosa fallida desde la banalización del contenido poético del poeta decimonónico Manuel Acuña.

 

4) Lo pop

A menudo la desacralización de la que hablamos es reemplazada por frecuentes referencias pop. Tal es el caso del poema “Pancho Pantera” de Frydha Victoria (México, 1993), el cual trata con cierto apego a este héroe de la infancia, mascota comercial de un polvo para preparar bebidas de chocolate.

Las celebridades también tienen un lugar importante, como en el caso de los poemas “Miley va al museo (en ácido)” y “Miley Cyrus & her dead petz” de Iván Palacios Ocaña (México,1992), y se podría argumentar que, al escribir sobre ellas, los poetas contemporáneos participan en la creación de sus nuevos mitos, equivalentes contemporáneos de los héroes griegos. Sobre este tema, habla High and Low, un interesante ensayo de Kathleen Rooney que fue publicado en la revista Poetry en 2015[v].

 

5) Aclaraciones innecesarias

Hay ocasiones en que lo obvio en esta poesía tiene una función, aunque sea solamente evidenciar la misma obviedad. El énfasis y la réplica de estructuras de pensamiento son algunas de las estrategias con las que poetas como Jordán Castro (España, 1992) escriben versos del tipo:

Yo -(este poema está escrito

en primera persona

porque todo está

en primera persona)-

 

6) Repetición de estructuras

Ya sea para crear contundencia, conservar el ritmo o simplemente para denotar obsesividad, es común que los textos suelan recurrir a la anáfora y repetir desde palabras individuales hasta frases enteras.

necesito que alguien cuide de mis plantas mientras yo estoy fuera

necesito que alguien cuide de mi cuerpo mientras yo estoy dentro

Oscar García Sierra (España, 1994).

 

7) Ideas (aparentemente) inconexas

Este fragmento de Augusto Sonrics (México, 1992) responde a un impulso interior en donde la emoción profunda, la angustia, une los elementos aparentemente distantes y que pertenecen a distintos niveles de realidad:

Dame un tafil y prepárame un licuado, te lo pido sinceramente. Bajo la lluvia hay cosas lindas, pero nadie las ve porque estamos ocupados pensando en la posibilidad de ellas. No puedo poner mis brazos alrededor de tu cuerpo, pero eso no significa que en un universo paralelo no estemos haciendo el amor.

 

8) Eterna juventud

Generacionalmente se habla de los Millenials como la generación “Peter Pan”. Este fragmento de David Ruano González (México, 1991) evidencia el deseo a futuro de salir de la casa materna, con un grado de lamentación patética incluída.

Un día viviré solo. Me haré cargo de mis asuntos yendo por mi despensa, pagando

mi renta y mis servicios, asumiendo que tal vez nunca aprenda a administrarme.

También iré a la lavandería. No quiero ser como mis hermanos y regresar a la

casa materna sólo por la lavadora.

 

9) Títulos que completan el significado del poema

En muchos casos, los títulos funcionan como una extensión del sentido del poema y se colocan al mismo nivel. Suelen ser largos, a veces más largos que el texto mismo, y si bien muchas veces parecen triviales o son abiertamente paródicos, suelen redimensionar el poema después de su lectura completa, como sucede con la metáfora extendida que es tan común en la poesía norteamericana actual. El título “Cameo donde el abuelo Carlos atraviesa el parque central de Tuxtla Gutiérrez, después de haber echado brillo, para comprar la entrada a lo que era su primera película de amor” de Fernando Trejo (México, 1985),  propone una forma específica de leer el texto; el cameo, que no aparecerá en el poema mismo.

 

10) Patetismo

En este fragmento de un poema de Didier Andrés Castro (Colombia, 1986) se hace visible la soledad del yo lírico al presentarlo en situaciones que lo muestran vulnerable y en donde no existe reflexión alguna ni aparentes sentimientos negativos alrededor del hecho:

acabo de salir de un concierto de rock y trato de

hallar calor abrazándome a mí mismo

frotando mis brazos con mis manos

 

11) Introversión

Los siguientes versos de Pablo Robles Gastélum (México, 1992) hacen visible cómo el Internet y las redes que lo tejen ha creado una manera de vivir la realidad en donde las emociones que se experimentan están condensadas frente al monitor, pero no por eso son menos intensas.

le doy actualizar a mi página de facebook y aparece la foto de mi ex-novia

mato al mosquito aplastándolo contra la pantalla de mi computadora

demasiadas emociones por hoy y ni siquiera he salido de mi cuarto

 

12) Rechazo a la metáfora

Los poetas de este núcleo generacional intentan utilizar un lenguaje mucho más directo, rehuyendo el uso de figuras retóricas. Esto a veces es mostrado explícitamente en sus versos como recurso metatextual también frecuente, como en este texto de Paola Llamas Dinero (México, 1992):

La palabra fiesta significa llorar

por las bragas que se comió un perro

al primer descuido,

esto no es una metáfora

pero podría serlo.

 

13) Superficialidades engañosas

Bertha García Faet (España, 1988) escribe en uno de sus poemas:

Es demasiado pronto para desayunar muesli

y demasiado tarde para pedir perdón.

De entrada podríamos tildar el primer verso de superficial: ¿por qué nos interesaría saber qué es lo que la autora desayuna, o a qué hora lo hace? Pero más extraño resulta el segundo verso que, sin embargo, después de una segunda lectura resignifica al primero haciéndonos ver que hay algo que no se nombra (la acción por la que el yo lírico debió de pedir disculpas y sin embargo no lo hizo) y que posee una profundidad mayor. Y de ahí el desasosiego no explicitado.

 

A MODO DE CONCLUSIÓN:

El grupo de autores comentados en este artículo comparten una visión particular de la poesía y del mundo. Si bien hay poetas nacidos entre 1985 y 1995 que escriben poesía que transita más cercanamente al camino de la tradición, dialogando con los modelos establecidos, es un hecho que existen otros caminos que están cobrando resonancia sobre todo por la evolución de los medios digitales.

Aunque es muy pronto para hacer conjeturas alrededor de estos autores, es una realidad que ya existen algunas características en su poesía que pueden darnos atisbos de una poética generacional. Pareciera que los límites de la poesía se amplían con la inclusión de las nuevas dinámicas que se implantan a través de las nuevas tecnologías, y es bastante enriquecedor descubrir los intereses de los autores que van acrecentando, con cada texto, la sensibilidad poética. Finalmente la poesía es una evidencia con/textual de la manera en que nos relacionamos, el modo en que conceptualizamos el mundo y la transformación de nuestra educación sentimental.

 

Andrea Muriel (México DF, 1990) Poeta, traductora y editora. Ha traducido varios libros entre los que se encuentran el poemario Dímelo de la poeta norteamericana Kim Addonizio, y la novela Las personas de mi ciudad del italiano Andrea Alì. Algunos de sus poemas aparecen en las antologías El lugar donde ocurrió la huida y Poetas parricidas, así como en varios medios digitales. Fue becaria de la Fundación para Letras Mexicanas en el área de Poesía (generación 2015-2016). Actualmente se encuentra cursando la Maestría en Letras Inglesas de la UNAM.

 

[i] En 1891, Jules Huret publicó en el diario L´Echo de Paris una serie de entrevistas con grandes escritores franceses de fines del siglo XIX como Zola, Huysmans, Goncourt, Maupassant. Este fragmento pertenece a aquella realizada a Mallarmé. Las entrevistas pueder revisarse en este link: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/cb32759978g/date

[ii] Por nombrar algunas perspectivas; para Octavio Paz, la poesía debe dar pie a una revelación poética, además de contener elementos como ritmo e imágenes, Charles Simic define la poesía como “la experiencia del Ser”, y el poeta chino Duo Duo piensa que no es el lenguaje, sino la elevación espiritual, lo que importa en la poesía. Para Luis García Montero la poesía no puede olvidarse de cantar. En cambio, para Charles Bernstein la poesía debe romper, desde el lenguaje, sus ataduras con las maneras entendidas de asumir la realidad.

[iii] Información proveniente de: https://es.wikipedia.org/wiki/Generaci%C3%B3n_Y , https://www.vix.com/es/btg/curiosidades/7936/que-son-los-millennials-eres-tu-uno-de-ellos y https://www.forbes.com.mx/6-rasgos-clave-de-los-millennials-los-nuevos-consumidores/.

[iv] En su artículo “Twitter como argumento, herramienta y soporte para la producción artística contemporánea”. En: Forma. Revista d’humanitats. Vol. 6, Deciembre 2012, E. López Martín, pp. 33-47.

[v] La traducción de este texto se encuentra disponible en Círculo de Poesía: http://circulodepoesia.com/2015/09/alta-y-baja-cultura/

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