Poesía: Andrés Orozco

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tres poemas de andrés orozco

Someone

Uno necesita algo que hacer, un trabajo, quizá, una carrera, un vicio, una novia o lo que sea.

Uno necesita motivos aunque los motivos son inexisten o poco importantes.

Uno vive de excusas y se da la libertad de destruir lo que toca.

Uno esperaría más de lo que se supone es la raza más evolucionada del globo, de este globo que es una especie de piedra llena de agua y hielo que se derrite por el exceso de gases nobles que no son tan nobles como se dice. Uno ha vivido en este globo toda la puta vida y con seguridad en él morirá, esta o las veces que sean necesarias.

Uno necesita algo en que creer, dios, por ejemplo. Uno se tiene que sentir solo para creer, realmente solo, por eso tanta gente cree, porque se siente sola y es que en realidad está sola. Esta soledad ha invadido las ciudades y uno está solo por más cerca estén las paredes, está solo por más música que haya, por más sonido de sexo, por más olor de cuerpo en el departamento vecino que tiene siete días hinchado y no se larga. Ese cuerpo o los cuerpos en general son los únicos testigos de la mierda que uno hace con la vida, por eso uno los envenena día a día, porque uno no necesita testigos.

Un poema realmente de mierda (sin intención de ser vulgar).

 

Todo es mierda. La acera es mierda, la calle es mierda, la asamblea legislativa son 57 mierdas haciendo ni mierda por este país de mierda. Enciendo el televisor y hay pura mierda en las noticias de mierda porque en esos países de mierda en medio oriente explotan niños a segundos como gotas de un aguacero producto de este clima tropical de mierda. Toda esa mierda es por escapar del hambre, esa bestia insaciable que se alimenta de todo en este este planeta de mierda. Incluso este poema, sin la intención de ser vulgar, es una mierda, he dicho tantas veces esta palabra de mierda que ha perdido totalmente su impacto porque la gente se acostumbra a la mierda.

I

Todo es negro: la noche, las voces, el café y la repetición. Hay felicidad por estar con personas que se dejaron de ver hace tiempo, tristeza al notar que faltan otras y un cadáver en el centro de todas esas lágrimas, risas, felaciones y suspiros. Como un agujero negro absorbe hasta la luz. Ese cuerpo se llevó y dejó una parte de nosotros, perdió hasta la última gota de humanidad que tuvo y en un último intento de aferrarse a este planeta libera gases y se derrite a poquitos como la vida que nos queda.

 

II

La muerte, como todo concepto humano, es relativa, si lo conocías, si era presidente, si era homosexual, si tenía vicios, si fue suicida o en la guerra, si era un niño o una niña, si fueron abusados o masacrados, si era una prostituta o un narco. Incluso en los animales y en las mascotas que dejan de serlo siempre es relativa. Por el contrario una extinción, eso sí asusta. Lo que quiero decir es que he llorado por mi abuela, pero nunca por una especie que se extinguió y por grotesco que se escuche esto me hace más humano.

 

III

Mi madre no tiene vicios, bueno, quizá la limpieza o el desinfectante, por el contrario a mí me gusta la cerveza, fumar y leer. Leer etiquetas por ejemplo, la del alcohol en gel es interesante, no lo podés beber, oler por mucho tiempo, dejar al alcance de los niños y ese pequeño bastardo mata el 99,9% de las bacterias en 30 segundos. Me aterra la idea de que entre menos organismos vivos haya en una superficie se considere más limpia. Esto me recuerda a Tony, en realidad a su abuela, doña Cecilia carga el mismo nombre de mi madre y al igual que ella también es muy estricta con el aseo pero por el contrario nunca la vi usando desinfectante, el piso de tierra, supongo, no lo necesita.

 

IV

El suicidio es la más humana de las muertes, doña Cecilia con cien años todavía camina, a veces la veo y pienso que está más sana que uno, le pregunto por el nieto y con sus ojos vacíos me contesta que se casó y se perdió, el planeta es una superficie redonda que no podés recorrer ni en cien años, mi madre todavía no entiende donde está su pequeño hijo a pesar de saber dónde buscarlo, la muerte es relativa, la extinción no y si hubiera un desinfectante con aroma a tierra mojada lo compraría.

Andrés Orozco Soto (San Ramón – 1992). 186 centímetros por 98 kilogramos. Defensive End de Football Americano. Estudiante de Manejo de Recursos Naturales. Miembro y cofundador de los grupos literarios Ceniza Huetar y LaMalaPalabra.
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